miércoles, 30 de diciembre de 2009

Platicando con la Neblina



Neblina, cuando palpas
Con tu  aliento de algodón
Recuerdo mi infancia
Y los juegos de ocasión.
Tú corrías a esconder
Los techos de cartón,
Yo, buscaba un refugio pa' esconderme
(Qué tiempos aquellos...)
¡Jugar a las escondidas!


-1, 2, 3, 4, 5...y todos guardaban silencio


-Y tú como Celestina, callada y risueña...
Era el juego predilecto de los niños
-Cada jugador buscaba un rincón obscuro
y a veces un beso furtivo.

Sin embargo ¡no detengo  tu viaje por eso! 
Hoy mi preocupación no es el juego
Sino el frió que llega hasta el riñón.
Vestida de  blanco me tienes cautivado...
Y  resguardar el cuerpo es preciso
Pues tu néctar de agua nieve 
Puede causar un enorme ¡Catarrón! 
Y aunque lo sufrago con  panecillos, 
Tamales y un café  del fogón
Siempre un lote de cobijas, es mejor y mitigar el frió
Que barniza bajo la luz de la luna o el sol.
No maldigo; al contrario busco tu cariño 
Pues tu sensación no tiene comparación.
-He de ser sincero. Qué entre tu frió y el verdor.
Prefiero el último por alentar la inspiración.
¡Neblina! No es tu voz callada, al contrario,  eres la reina; eres pasión


Pero dame chance de explicar  con arañas negras,
Tu combinación con el amor


Mira que es verdad. Ya me tienes hablando contigo.


Mientras arropas  este pueblo con blanca silueta,
Te autopregunto  cosas.
Y digo: ¿te acuerdas de la  extirpe y tradición de 450 años?


Tal hazaña que merece redención.
¡Viva Tianguistengo! Y su dama de algodón


Gritan otros inspirados


-Emocionados como estoy...Qué me importa si me tiran de "locadio"-
Siete son los meses  que profesas tu gran amor filial
Si yo pudiera correría a esconderme
Entre tus capullos de algodón
Y platicar con el viento de tu a tu.
¿Del por qué? Gustas de posarte en este lugar
¿Acaso tu gran  amor?
La respuesta, quizás, no está en tu llegada
Sino en el suelo de hojarasca y alfombra verde.
Una especie de dolor de mirar bosques acabados sin compasión


¡Detener el derribe de  árboles; él deslave de piel roca!
Pero por favor no llores más. 


Neblina
¿Acaso tú  jirón  frío es el llanto de tu alma? 


¡Por favor! Hacer callar el hacha o  la sierra eléctrica,
Ya no más cacería...pues se pierde el altar de la neblina,
Y el río de algodones tersos en los barrancos
Dejaran de ocultar  sus bellezas...y quizás desaparezcan
Y no más vestida la montaña o ladera risueña
para la mirada de las damas y los poetas
O simplemente el caminar del anciano
que venera desde los balcones el paisaje en flor.


Escuchen por favor los que quieran oír
¿Acaso insípida comparación señor labrador?


-Aunque guarden silencio...detengamos el paso; 
Para meditar 
Pero no borremos las sombras del recuerdo infantil.


Ensalza  el frío de la suave neblina y abrázala  sin  condición.


Es mujer que adora...y tú su caballero 


Atrapemos su esencia  en éste relicario de amor.


Cuidemos  del follaje esmeralda


Que mientras exista
La neblina Tianguistengo será belleza natural.

El Jardín de los Jazmines


El Jardín de los Jazmin


Autor: Heriberto Cerón López.                  
XXXIII  aniversario.